Sobre mi

Eva Puig

Siempre es difícil definirse, casi diría que imposible. Y al final, se podría decir que lo que nos define es lo indefinible, aquello que nos hace únicos más allá de todos los rostros.

Te podría decir que soy licenciada en filosofía, especialista en duelo por IVE,amante de la poesía (la poesía de la palabra y la poesía del gesto), escritora intermitente y apasionada, profesora de yoga, hipnoterapeuta,...o que también soy madre, hija, amiga, hermana...y tantas cosas más...

Pero tal vez lo que más nos defina sean las pequeñas cosas, y no los grandes títulos (ni los académicos ni los que nos dio la vida). Tal vez lo que más me defina es que me encanta escribir cartas y las conversaciones inteligentes y empáticas, todo esto en un marco sin prisas y con muchas pausas, y con dosis ingentes de humor, porque creo sinceramente que el humor nos salvará. Después de muchas reinvenciones, de esto va este blog.

Si alguna cosa aprendí en esta vida, la aprendí a base de golpes de vida y no porque haya leído mucho (que también). Me he equivocado tantas veces que hice del error mi maestro, sobretodo en ser amable conmigo misma. Aprendí a desaprenderme y a hacerme amiga de la incertidumbre, esa compañera divertida y un poco loca, pero con la que nunca te aburres


Soy también...

Todas aquellas personas que conocí en el camino. Sus rostros configuran el mío. Y todo lo que leí y me transformó. Y todos los paisajes que he visto.

La pregunta y la respuesta, el campo y la ciudad, la hormiga y la galaxia más lejana.

Ese misterio que es ser hija de alguien y a la vez madre de alguien. Aprendiz de madre, cada día, y ese aprendizaje me devuelve a mi ser-hija…

La fe que guia mi camino, cuando el camino es cada paso.


Que mi última palabra en esta definición imposible sea agradecimiento: agradecimiento a ti que lees estas líneas y al presente que las hace posible, a las mil casualidades o causalidades que hicieron este instante altamente improbable, una realidad. Gracias.