En el limbo

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Lo que nos salva
06/11/2017

En el limbo

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Estar en el limbo. Atrapado en el limbo.

¿Qué será eso que llamamos limbo y que a veces parece un espacio-tiempo donde la vida queda congelada? Sin posibilidad de ir adelante ni atrás.

 

Todo limbo tiene algo de tránsito, de un espacio-tiempo entre dos realidades definidas.

Pero el limbo resulta indefinido. Como una twlight zone, una zona de claroscuros donde nada es lo que parece en su tránsito a devenir otra cosa.

Todo limbo tiene algo de trampa. Es una sensación de un “ya no” pero un “aún tampoco”.

Todo limbo angustia, porque en él perdemos referencias, tal vez porque en él  seamos nosotros nuestra única referencia y así, nos convertimos en un anillo de moebius eternamente autorreferencial.

Recuerdo que en Matrix, creo que en la segunda película, Neo se queda atrapado en un limbo. ¿Cómo era? Una estación de metro a la que nunca llegaba ningún tren y de la que no había salida. Un tránsito sin tránsito posible. El infierno de la eterna espera.

No un infierno de fuego y sufrimiento eterno, sino el infierno de quien está en un espacio de espera y sabe que nada cabe esperar.

 

¿Existen vidas límbicas? ¿Cómo serían estas?

Vidas que se estancan en una comodidad que no llena, pero que no salen de ese malestar.

Vidas que se miran al espejo de sí mismas eternamente inmóviles.

 

¿Y el limbo de los artistas?¿Cómo sería?

Tal vez sería una zona extraña, donde vivirían extraterrestres y seres de lo más variados, fruto de su imaginación. Un mundo onírico, medio estrafalario y divertido, un poco kitch, un poco decadente, con la belleza de lo decadente.

 

Pero una vida tiene, también, instantes límbicos:

El final de un embarazo…

Los momentos de indecisión a la hora de tomar una decisión trascendental, en los que vivimos en una realidad que ya no nos pertenece pero el futuro aún no es.

Alienados en el propio presente. Todo limbo tiene algo de alienación, de ser otro en la propia piel.

La página en blanco es también un limbo. El “terror vacui” de tener que escribir pero saber que la inspiración está en otro universo. Una página en blanco que no debería estar en blanco, Sinó llena de palabras y sueños, de mensajes coherentes o versos que nos revelan el silencio.

El instante antes del primer beso, o no…es también una frontera límbica.

                                                                          y… tal vez ,los segundos antes de morir son la última frontera.

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