Sobre mi

Eva Puig

Siempre es difícil definirse, casi diría que imposible. Y al final, se podría decir que lo que nos define es lo indefinible, aquello que nos hace únicos más allá de todos los rostros. Decir quién soy se presenta como un koan cambiante e imposible, al que de todos modos, hay que dar una respuesta.

Creo que lo que nos define es, en esencia, nuestras pasiones e intereses. Este blog va de eso, de compartir con gente afín inquietudes y enamoramientos.

Me enamora la poesía, y entiendo por poesía tanto su expresión escrita como su expresión corporal, bailada. Siempre escribí y siempre bailé.


Mi deseo más profundo es el de encontrarnos entre palabras, entre gestos...en el silencio que nos habita y todos somos. De hecho, si estás leyendo estas líneas, es que ya nos hemos encontrado.

Por lo que respecta a la danza he estudiado toda mi vida y aprendido de los que saben. El fado portugués fue mi pasión durante muchos años y de ahí el nombre de este blog. Bailé fados, fui integrante junto a Mireia Zantop (gran artista y amiga) del grupo Pas a dos, y también he sido miembro de Polissons , grupo de performances sonoras ecléctico donde los haya. El escenario me fascina y es como una caja mágica que pide la máxima presencia y la máxima entrega. La vida es también un gran escenario.

Respecto a la poesía es su vertiente escrita, formó siempre parte de mi vida y he editado algunos poemas en este blog. Tengo en mente publicar un libro en breve. Pero estoy firmemente convencida que la poesía es una actitud, antes que nada, una forma de amar.

Filósofa de profesión y vocación

Filosofía es diálogo, es juego entre ideas, es danza de pensamientos...es explorar terrenos desconocidos para descubrir y a la vez crear nuevos mundos y espacios de verdad. Nadie sabe muy bien lo que sea la Verdad...pero tal vez sea esa flecha que nos encamina hacia la sabiduría. Pensar es un placer si se hace desde esa perspectiva. Esa es una de mis certezas.

Creadora de Kora, una web donde doy información y apoyo a mujeres que en un momento de su vida decidieron terminar con su embarazo. Como pensadora creo que este tema es un tema tabú entre tabús y que hay mucho por cuestionarse y mucho por aceptar y amar.

Mi trayectoria vital va del pensamiento a la poesía escrita, de la poesía escrita a la poesía del gesto y de ahí al silencio que descubrí con la meditación (soy profesora de yoga y he hecho varios retiros de meditación Vipassana).

Este presente nos une y nos convierte en “nosotros”. La unidad del “tu-yo” en el nosotros se hace gracias a estas palabras. Estas palabras son como el dedo que apunta a la luna. Hay que mirar la luna y no al dedo. Hay que escuchar el silencio que esconden las palabras y oler el aroma que nos dejan.

Eva Puig

Soy también...

Todas aquellas personas que conocí en el camino. Sus rostros configuran el mío. Y todo lo que leí y me transformó. Y todos los paisajes que he visto.

La pregunta y la respuesta, el campo y la ciudad, la hormiga y la galaxia más lejana.

Ese misterio que es ser hija de alguien y a la vez madre de alguien. Aprendiz de madre, cada día, y ese aprendizaje me devuelve a mi ser-hija…

La fe que guia mi camino, cuando el camino es cada paso.


Sí, estranha forma de vida por mi pasión por el fado y porque la Vida siempre me resultó misteriosa y extraña, compleja y a la vez simple...horrorosa y bella.. Mil rostros los de la vida y los míos.

Que mi última palabra en esta definición imposible sea agradecimiento: agradecimiento a ti que lees estas líneas y al presente que las hace posible, a las mil casualidades o causalidades que hicieron este instante altamente improbable, una realidad. Gracias.

 
Para llegar a ese espacio de silencio y misterio y aroma utilizo la poesía. Entiendo por poesía la belleza de la palabra y del gesto (la danza). Poesía es también toda reflexión que nos conduce al placer de pensar y sentir y de ver las cosas de un modo distinto. Poesía es el asombro del niño, la mirada del niño que todo lo ve nuevo y la mirada que trasciende el horror y todo lo que no podemos entender.

Eva Puig