Mafalda, la Volátil y Lola Vendetta…pensando con humor

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Mafalda, la Volátil y Lola Vendetta…pensando con humor

Érase una vez…tres chicas distintas.

Érase una vez, tres iconos de la mujer.

Seguramente conocéis ya a Mafalda, nuestra eterna amiga. Pero tal vez no conozcáis a la Volátil, entrañable donde las haya, o a Lola Vendetta, guerrera implacable con su catana.

Este es un intento de acercároslas, de reflexionar a través de ellas sobre el humor, la mujer y los tiempos contemporáneos. 

Las tres son personajes de ficción, de humor gráfico.  Las tres creaciones comparten el humor como estrategia sobre la cual mostrar una sociedad con la que no pocas veces son críticas, hacernos pensar y hacernos, si no reír, sonreír. Aunque a veces estas sonrisas no estén libres de tristeza.

Mafalda es mucho más vieja, pues nace como creación en los años 60 y se muestra como un icono de una juventud contestataria y progresista que pretendía cambiar el mundo y cuestionaba el status quo de sus padres. Mafalda, aún siendo concreta, tal vez es la más universal de las tres, aunque La Volátil y la Vendetta justo acaban de nacer y es temprano para ver hasta donde alcanza su universalidad. Mafalda, siendo la más vieja, se quedó siendo una niña. Es una niña cuyas preocupaciones no corresponden a su edad. Es puro arquetipo del pensar crítico. Me pregunto cómo hubiera sido Mafalda si hubiera crecido…cómo sería Mafalda adolescente o Mafalda treinteañera (edad en la que se sitúan las otras dos “chicas”)?. Cómo habría evolucionado nuestra eterna Mafalda? Seria parecida a la Volàtil o a Vendetta? Quizás está bien que, como todos los grandes mitos, haya “muerto” joven.

Tampoco hay que olvidar que Mafalda es la creación de un hombre…un hombre genial, Quino, pero a quién no le interesa tanto la mujer como las cuestiones sociales e injusticias puestas en boca de su personaje (y de otros…pues Mafalda es, ante todo, también, su comunidad de amigos). La Volátil y Lola son hijas de dos mujeres, y dos mujeres que plantean sus problemas de mujer en una época muy en concreto. Son también alter egos de sus “madres”, y podemos ver una clara vocación autobiográfica en sus historias. 

La Volátil y Lola Vendetta son concretas. Muy concretas. Y es por eso que permiten una identificación con miles de mujeres que siguen sus historias. Sus nombres, a diferencia de Mafalda, las definen.

La Volátil debe su nombre a una generación de mujeres que viven en una sociedad líquida. La volátil hace referencia a lo ligero, al ir de un lado al otro buscándose, sin parecer nunca encontrarse. La volátil nos habla de una sociedad precaria, de trabajos  precarios, de incertidumbres y sueños. Debo decir que sólo me he leído el libro “Érase una vez la volátil”…y soy consciente de que mi visión es parcial pues hay más libros que cubren un amplio aspecto de este personaje (su experiencia de madre, su diario…). Este libro en concreto es una búsqueda del propio ser y de la propia vocación en la sociedad. La volátil nos lleva de la mano a situaciones muy concretas con las que nos podemos sentir identificadas (encontrar un sofà en la calle y llevártelo a casa, tener que empezar de nuevo por enésima vez y sentirte feliz en un piso sin ningún mueble pero con un colchón y una flor…). Es fácil que ella nos haga de espejo.

Tanto la Volátil como Lola Vendetta son historias de mujeres encontrándose a si mismas. Parecería que andamos un poco perdidas, las mujeres de este s. XXI.

Y ambas historias parten de un desengaño amoroso. Ambas historias parten de un cuestionamiento del propio ser mujer a partir de una ruptura amorosa.

Pero, Vendetta, como su nombre indica…es mucho más combativa. Vendetta nos gana por asalto, por su fuerza y lo chocantes que pueden llegar a ser sus imágenes. Lola en ese viaje de reencuentro de si misma, descubre el feminismo y se abandera de sus eslóganes. Hace de su camino privado una lucha pública. Denuncia el machismo y reivindica su cuerpo de mujer en un lenguaje claro, cortante y desafiante: “Es mi cuerpo, es mi casa, si no te gusta, me trae sin cuidado”. Tal vez Lola da voz a una rabia que viene de lejos y que su autora, Raquel Riba, deja salir en la voz de esta “loca” con catana que corta cabezas y no se corta ni un pelo (literalmente). Vendetta nos habla de la regla, de sexo con una misma, de masturbación, de axilas y piernas naturales…En un llamado a saltarnos los cánones sociales y estéticos de lo que debería ser una mujer y el amor romántico.

Os invito a leerlas, a disfrutarlas y a reflexionar con una sonrisa a través de sus aventuras, desventuras y encuentros. Creo que no hay mejor regalo que aquél que es capaz de abrirnos nuevos horizontes y hacerlo con humor. Me quito la corona.

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