Entrevista a Pepérez, indio metropolitano

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Entrevista a Pepérez, indio metropolitano

Mi historia con Pepe es una historia de encuentros imposibles y de azares inverosímiles, de casualidades que nos hablan de sincronicidades misteriosas. Nuestros caminos se van cruzando una y otra vez, como guiados por un hilo misterioso. Así surgió esta entrevista, sin planear, de uno de esos encuentros con Pepe, que se autodefine como artista indio metropolitano.

 

La primera vez que nuestros caminos se cruzaron fue hace unos 20 años en Roma. Yo volvía de una odisea por Grecia parecida a la de Ulises pero en versión femenina y él estaba recién llegado a Europa desde su Ecuador natal. Coincidimos en un albergue en Roma y pasamos una noche cantando y divirtiéndonos. Al día siguiente él me propuso pintar encima de mi cuerpo…y contra todo pronóstico acepté. Pasamos una mañana intensa en medio de un bosque, en una de las colinas de Roma, donde él me pintó en todo el cuerpo una Roma soñada y colorida. Así puedo decir que, una vez, Roma me habitó. Hicimos fotografías que luego perdimos (en la versión de Pepe, alguien nos las robó). Un día más tarde nos despedimos. Siempre me quedó el recuerdo de esa linda y artística aventura en Roma, como cierre de mi viaje. Una de las locuras más bonitas que he hecho en mi vida.

Diez años después, paseando una noche por el call de Barcelona, recorriendo sus rincones de sombras y bohemia escuché a alguien cantar. Estaba con un grupo de amigos…me acerqué y le dije: “¿Pepe? “Así fue cómo nos reencontramos. El se afincó en esta ciudad mediterránea, y fuimos coincidiendo, los años siguientes, en alguna plaza, en alguna calle, en alguna terraza. Nunca tuvimos una cita.

 

Hace un par de años, el destino volvió a juntarnos: me vine a vivir a Vilanova y la Geltrú. Vilanova es una ciudad pequeña ,un pueblo grande. Pero es un sitio lo suficientemente habitado para recorrer sus calles y no encontrarte con alguien durante años. Pues bien, afincada en la calle Llibertat de este pueblo, al salir un día de casa..me encuentro con mi indio metropolitano preferido! Resultó que éramos vecinos! Vive él en la misma calle Llibertat, unas casas más abajo. Dicho sea de paso, me encanta el nombre de nuestra calle: es toda una declaración de principios.

 

Es la nuestra, como os decía al principio, una historia llena de encuentros y de magia.

 

A veces, andando por Sitges o por Barcelona, me encuentro a Pepe. Me gusta observarlo de lejos, antes de saludarlo.

Para mi, como digo en la entrevista, es sinónimo de libertad. Libertad porque él, con su guitarra, puede ir donde sea de la tierra y con su imaginación y creatividad volar a otros universos. Tiene algo de niño, Pepe, algo de la inocencia del niño que quiere pintar, y pinta, que quiere cantar y canta, que quiere escribir y escribe, por el puro placer de hacerlo y compartirlo. Pepe aún conserva esa cualidad que todos tuvimos en la infancia y la gran mayoría pierde por el camino hacia la edad adulta y marchita. Pepe siempre tiene una sonrisa, siempre va bien vestido y lleno de colores (como los niños), siempre transmite alegría.

 

La entrevista surgió así, de un encuentro no planeado (al menos por nosotros dos). Nos encontramos en la calle, enfrente de mi casa y le invité a tomar un café. Como siempre, Pepe sacó su guitarra y me cantó una canción. Al terminar le hice una propuesta indecente, como las que nos gustan: ¿quieres que te entreviste?

 

¿Por qué no? Dale!

 

Os dejo con Pepe y su arte:

 

 

 

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